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martes, 25 de agosto de 2015

ANNECY: UN PUEBLO DE CUENTO

El pueblo de Annecy parece directamente sacado de una de las páginas de un libro de cuentos. Es un precioso y pintoresco pueblo situado a tan sólo a 45 minutos en coche de Ginebra y a poco más de Lyon bajo los pies de los Alpes franceses y junto a un hermoso lago glaciar (uno de los lagos más limpios y puros del mundo).
 

¿Por qué ir a Annecy? Ciertamente es una ciudad impresionante, con un paisaje extraordinario. Tan solo estuve un día visitando Annecy en una vista fugaz a Francia y Suiza y me podría haber paseado por la ciudad todo el día tomando fotografías ya que cada calle incita a tomar un sin fin de fotos a cada una mejor que la anterior.


 

El casco antiguo de Annecy o Vieille Ville tiene más vías de agua que calles, todo ello rodeado de bonitos edificios de color pastel. El agua proviene del río Thiou, que con tan sólo 3,5 km de largo es uno de los ríos más cortos de Europa. El río se divide y se reúne alrededor de la ciudad vieja formando islas unidas por puentes en forma de arco y cubiertas de flores durante la primavera y el verano. Una red de calles y pasajes estrechos te lleva por sus preciosas casas, tiendas interesantes y ala vez extravagantes, un interminable numero de heladerías y un montón de cafés y restaurantes, la mayoría de los cuales con sus mesas en fila a lo largo de la orilla del río para tomar el sol.





 

Justo en el corazón de la ciudad vieja de Annecy encontramos el Palais de l'Île que es el más famoso y fotografiado edificio de la ciudad. Fue construido en el siglo XII en una isla triangular entre dos bifurcaciones del río. Se parece a un castillo en miniatura, pero en realidad ha sido utilizado como una casa de moneda, un palacio de justicia y una cárcel en los últimos años. Hoy en día es el hogar de un pequeño museo sobre la historia y la arquitectura de la zona, pero se aprecia mejor desde el exterior.


 

Construida sobre una colina encontramos otra joya de la ciudad el Château d'Annecy. El castillo fue construido como residencia de los condes de Ginebra del XII al XIV, pero más tarde fue dañado por el fuego y abandonado. Con el tiempo se convirtió en un cuartel antes de ser comprado por la ciudad después de la Segunda Guerra Mundial y restaurado. 


Después del paseo por el centro de la ciudad es obligada la parada en el lago de Annecy a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Este lago es el tercer lago más grande de Francia, el más limpio de Europa y es conocido como el lago azul.



El lago ofrece muchas actividades para descubrirlo como pasear por sus senderos marcados, alquilar una bicicleta o si el tiempo lo permite bañarse. Pero una de las mejores maneras de ver el lago y admirar sus paisajes es des del agua. Hay dos opciones: alquilar una pequeña lancha o en barco que realiza tours a lo largo de una o dos hora. Este hace un circuito alrededor del lago, los últimos pueblos junto al lago y alrededor del castillo de la isla.



 

Quizá no es un lugar con un montón de lugares de interés para visitar, sino más bien es un lugar perfecto para caminar sin rumbo y enamorarse. Debe haber algo en los canales en su casco antiguo perfectamente conservado con edificios históricos y cafés junto al canal, su lago de color turquesa y el impresionante paisaje de montaña que lo hacen un lugar idílico para pasear, perderse, explorar y dejar que las horas pasen sin darse uno cuenta.

  
 
  
 
 
  
 
 
 

With love,
Lovelydaysby 

miércoles, 5 de agosto de 2015

EL ROMANTICISMO DE CADAQUÉS

Cadaqués en el Alt Emprdà, con las típicas casitas de piedra blancas, las flores decorando sus paredes, las excelentes vistas al mar y un sinfín de sensaciones mágicas que te transportan a un lugar precioso, sensacional hace que sea un destino romántico perfecto.
 
Este hermoso pueblo costero aún conserva su aspecto antiguo y es conocido por haber sido residencia del pintor Salvador Dalí y de otros artistas.  
 

 

Son ya muchos años que  nos escapamos en verano un fin de semana entero a Cadaqués y como Dalí se enamoró de este precioso pueblo, lo mismo me pasó a mí. No es solo la belleza del pueblo y su encanto marinero lo que me tiene enamorada sino los tantos momentos felices que me trae cada vez que voy: mis primeras vacaciones con mi futuro marido, mi pedida de mano, nuestros aniversarios.... Nunca me deja de sorprender.
 
Cadaqués ofrece un sin fin de visitas que no se pueden dejar de hacer una vez se está allí :
- La Iglesia Parroquial de Santa María (s. XVI y XVII) que, por su posición elevada, es un mirador sobre la bahía y alrededores.



- La Ermita de San Baldirio (principios del s. XVIII) que sigue vinculada a la vida marinera del pueblo.
- Un paseo por su casco antiguo donde varios estilos arquitectónicos conviven en una harmonía perfecta: casas blancas típicas de los marineros, casas de estilo modernista levantadas por indianos; como las Casas Blaua y de los Rahola y la Torre de Colom y de estilo clasicista como el Casino de la Amistad.
 

 
 
Desde el centro de Cadaqués a poco más de 15 minutos camimando sin alejarse mucho del centro se llega a Port Lligat donde Salvador Dalí levantó su casa en una pequeña casa de pescadores. Allí residió hasta el fallecimiento de su esposa Gala en 1982. Esta vivienda es un auténtico laberinto que siempre conduce a uno de los paisajes más habituales en las visiones oníricas del artista: la bahía de Port Lligat. El lugar es hoy sede de la Casa Museo Salvador Dalí y su visita ayuda a comprender su vida más íntima y los estudios donde trabajaba. Tiene su complemento en el llamado Museo de Cadaqués, también centrado en la figura de este artista catalán.
 
 
 
 
Cadaqués ofrece una variada oferta hotelera y destacaría hoteles como:
- Calma Blanca, un hotel de alta gama que destaca por lo original de su arquitectura
- El hotel Blaumar, ubicado en una atractiva edificación de carácter mediterráneo
- El hotel Calinauna empresa familiar ubicada junto a la playa de PortLligat.
- Hotel Portlligat  al lado de la casa de Salvador Dalí y excelentes vistas a la bahía.
- Hotel Rocamar, en el extremo sur del pueblo con cala privada.
 
 
Su gastronomía tiene una  fuerte esencia mediterránea y fuertemente condicionada por la presencia de una costa pedregosa y un mar duro que dotan a los pescados y mariscos de un sabor particular. Especies como la sardina, el mero, la dorada, las anchoas, los mejillones o los erizos de mar son muy habituales en las mesas de los restaurantes a la hora de comer en Cadaqués. Así como guisos y calderetas de pescado o marisco, arroces, fideuas y otras especialidades de la cocina catalana.
 
Existen muchos lugares para comer en Cadaqués y recomendaría:
- Compartir es uno de los restaurantes más populares de la localidad gracias a su original propuesta de  cocina creativa, con cierta presencia de recetas tradicionales.
- El Barroco, un restaurante vinculado directamente a la figura de Dalí (quien, entre otras cosas, diseñó su logotipo)
 - Es Baluard, un local que forma parte de la antigua muralla de Cadaqués. Su cocina es de corte tradicional y en ella es posible encontrar carnes, pescados, mariscos y toda clase de platos de inspiración regional.
- S'Estrop otro lugar a tener en cuenta para comer en Cadaqués, especialmente por su buena cocina de corte clásico elaborada con ingredientes de calidad y procedencia autóctona.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dejar el coche aparcado en la entrada del pueblo y visitar Cadaqués caminado es todo un placer para los 5 sentidos, solo hace falta dejarse llevar por sus vistas al Mediterraneo, sus calles estrechas, sinuosas y sus casas blancas para enamorarse de él.
 
 
With love,
Lovelydaysby