Mostrando entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de abril de 2015

ROMA, CIUDAD ETERNA

Roma es la cuna de Occidente y de la iglesia católica. El centro del poder durante siglos y una de las ciudades de la actualidad más antiguas con 3.000 años de historia. En todo el mundo se conoce Roma. Y decir el nombre evoca imágenes de lo viejo, lo nuevo, la religión, la comida, el romance, y hasta de Tom Hanks tratando de descifrar el código Da Vinci.
 
 
Visitar Roma siempre me emociona y aunque ya la haya visitado 3 veces, todo viaje allí se convierte en la misma ilusión como si fuese el primero. Roma me tiene enamorada. A pesar de todos los turistas que deambulan por la ciudad y la congestión que provoca, nada puede quitar la belleza de esta ciudad. Roma es Roma.
Nada de lo que podría escribir sobre Roma podría hacerle justicia; su belleza y elegancia ha sido descrita por muchos escritores y poetas desde su fundación y por algo es. Pero para poder entender dicha belleza no hay nada como visitarla. Así que voy hablar de la belleza de Roma con un paseo por ella y sus bellezas.
 
Empezar por el centro ya que es donde se encuentran la mayoría de las ruinas. Allí, se puede explorar las antiguas ruinas construidas por Julio y Augusto César, la colina del Palatino, donde vivía la aristocracia romana y donde se empezó a expandir el imperio romano. A su lado encontramos el antiguo Foro Romano, la sede del poder romano. Sentarse en unos de sus bancos es una experiencia increíble; alguien hace miles de años se sentó en este punto exacto, viendo Senadores y Caesars pasado.
 
 

 
Saliendo del foro romano alzando la vista se encuentra el majestuoso anfiteatro, el Coliseo. Un lugar increíble para la vista. Impresionante arquitectura y hermoso.
 

 
Dirigiéndose  hacia el oeste, está ubicado el Circo Máximo, y al otro lado del río Tíber el Trastevere. Un barrio idílico para pasear. Es mi parte favorita de la ciudad; las pequeñas calles empedradas, pequeñas plazas, restaurantes, y lo mejor, con pocos turistas.
 

 
 
A partir de ahí, hacia el norte encontramos el Vaticano, el centro de la Iglesia Católica y el país más pequeño del mundo. La Ciudad del Vaticano es fácil de ver, pero se podría pasar por lo menos medio día allí. No obstante, no se puede salir de Roma sin ver la casa del Papa, la Basílica de San Pedro, la Capilla Sixtina y todos los maravillosos museos. Eso si, paciencia las colas de visitantes son abrumadoras.
 
 

 
 
 
A partir de ahí y hacia atrás al este, al otro lado del río, podemos explorar más de Roma.
Caminar a través de la Piazza Navona y la Piazza de Spagna, espectacular escalinata de 135 escalones.
 
Continuando hacia el sur, se llega al Panteón. El Panteón de Agripa se ve hoy en día igual que hace casi 2.000 años, por lo que es una maravilla en sí mismo. Suelos de mármol, una gran cantidad de historia y, con mucho, uno de los edificios mejor conservados del mundo.
 

 
A pocos metros la Fontana de Trevi. Parada obligatoria para darle la espalda, tirar dos monedas sobre el hombro izquierdo, una para el amor y otra para volver a Roma. Probablemente es la fuente más famosa y romántica del mundo.
 
 
 
Y por último terminar en este monumento, construido en estilo romano, en honor a Vittorio Emanuele II, el primer rey de una Italia unida. Es grande y llamativo, pero hermoso.
   
 
Si se tiene tiempo hay muchas sugerencias para continuar visitando Roma:  

1) Roma tiene más de 900 iglesias. Entrar en algunas de ellas, están llenas de grandes obras de arte, esculturas, adornos, y vidrieras.
2) Explorar Ostia Antica - Las ruinas del antiguo puerto de Roma de Ostia Antica. Se trata de un enorme complejo, y se puede pasar fácilmente varias horas paseando por las antiguas calles, tiendas y casas.

3) Visitar sus museos de arte. Hay un montón, varios de los cuales son considerados de los más alto rango en el mundo. La Galleria  Nazionale d'Arte Moderna es un buen punto de partida ya que es el hogar de varias obras maestras italianas.

4) Participar en La Settimana dei Beni Culturali. Se trata de un evento de 10 días que tiene lugar cada mes de mayo. Durante este tiempo, todos los monumentos, museos y sitios arqueológicos propiedad del Gobierno ofrecen entrada gratuita. No hay oferta mejor que esto.

5) Ver un espectáculo. Aparte de los auditorios, Roma es a menudo sede de óperas de clase mundial y conciertos de músicos internacionales. El Estadio Olímpico es un punto de acceso para los conciertos de verano así como el auditorio en Viale Pietro de Coubertin y el Parco della Musica.

6) Visitar el Castel Sant'Angelo. Esta estructura fue construida como mausoleo para el emperador Adriano en el final del siglo primero. Durante el curso de la historia, también ha servido como residencia papal y una prisión.


7) Explorar las Catacumbas. Roma tiene tres grandes conjuntos de catacumbas que están abiertos al público - las catacumbas de Praetextatus, las Catacumbas de San Sebastián, y las catacumbas de San Calixto. Algunas de las criptas subterráneas están adornadas con esculturas y frescos.

Y por supuesto disfrutar de un buen helado en la Gelateria Giaolotti ubicada en Via dei Uffici del Vicario, 40. Es la heladería más antigua de Roma y donde se elaboran los mejores helados.

 
Roma es una ciudad increíble. No se construyó en un día y se necesitarían años para ver toda la cuidad. Pero disponer de todo ese tiempo puede ser complicado aunque una escapa a la ciudad eterna siguiendo lo indispensable a visitar como lo que he descrito en este post puede ser suficiente. Y si no, queda la opción de volver. Seguro que no te aburre porque en Roma puedes encontrar un sin fin de monumentos repartidos por toda la ciudad.
 

 
 
With love,
Lovelydaysby

miércoles, 8 de abril de 2015

SEVILLA, DULCES OLORES DEL SUR

Muchas ciudades tienen un olor y color especial pero en ninguna como en Sevilla. Nunca había estado en una ciudad que huele tanto a azahar, jazmín y naranja. Ni donde hasta las calles más oscuras con el color de sus casas hace que tengan luz. Fui en primavera, en su máximo esplendor cuando sus flores están florecidas y la luz del sol mejor ilumina los colores de sus calles y la verdad que es una ciudad que te embriaga.

 
 
 En primavera es el mejor momento para caminar por sus calles tranquilas y contemplar sus arboles florecidos plantados en las aceras. No solo es en sus calles sino también en sus patios donde el color está presente. Los sevillanos aman a sus patios, y los jardines urbanos, como yo, siempre buscando ideas para dar color dentro de la ciudad. No importa lo pequeño o eclipsado que sea el espacio: enredaderas en las paredes, palmeras, cestas de guirnaldas que cuelgan de los balcones, miles de patios sevillanos muestran su gran orgullo local. 
 

Yo no sabia mucho de Sevilla antes de ir allí, sí que sabia que hay el mejor flamenco de España y que en esta ciudad se respira un ambiente diferente, pero hasta que no llegué no me imaginaba que esta ciudad podía ofrecer tanto. 
 

 
 
La atracción más grande tiene es el
Palacio del Alcázar. Aunque originalmente era una casa fortaleza del primer gobernador árabe de Andalucía, no fue hasta el siglo XIV, cuando España fue una vez más gobernada por monarcas católicos, que el palacio se convirtió en lo es hoy. El golpe de genio fue cuando los nuevos gobernantes hicieron uso de los artistas y artesanos moriscos creando así el arte mudéjar que convirtieron el Alcázar en una serie de patios y salones porticados exquisitamente decorados. Cada uno lleva a otro a través de una sucesión de arcos de herradura invertida. La ornamentación está en todas partes, pero lo que más deslumbra son las delicadas celosías en las yeserías. Vagando por el Alcázar es como estar perdido en un hermoso laberinto de mármol y piedra hasta llegar a los jardines. Unos jardines con una serie de formas geométricas perfectas y con la naturaleza entrelazada que crean una serie de patios de palmeras, pinos mediterráneos, pérgolas, flores y fuentes de una belleza exuberante.
 
 


 Al lado del Alcázar encontramos otro tesoro de Sevilla, la Catedral de Sevilla, la catedral gótica más grande del mundo y donde se encuentra la tumba de Cristóbal Colón con lo que se dicen que son sus restos. Mucho más interesante que la catedral, originalmente era una mezquita, es el campanario junto a ella, la Giralda. La Giralda era un minarete de la mezquita. El emir que la había construido quería ser capaz de montar en su caballo por ella y es por ello que se accede a diferencia de muchos campanarios, por rampas en lugar de centenares de escalones. 



Mientras estoy pensando en caballos, debo añadir que una de las maneras más agradables para ver Sevilla es tomar un carruaje tirado por caballos en el Parque de María Luisa y pasear bajo el sol por la ciudad. Es aquí donde encontramos una de las plazas más bonitas,
la Plaza de España. Quizás sea una de las plazas más conocidas de España. Se trata de una plaza muy grade y espaciosa, adornada con una fuente preciosa y rodeada de un canal de agua. La peculiaridad de esta plaza reside en que tiene un banco por cada provincia española. 
 
 

 
 
Dejando atrás estos espectaculares espacios adentrarse en el Casco antiguo de Sevilla es un laberinto real de aventura con sus estrechas callejuelas, casas de color pastel y iglesias, como era de esperar, en cada esquina, algunas con pinturas de Murillo. Pero el lugar más sorprendente en el casco antiguo es una mansión renacentista, Casa de Pilatos, con dos hermosos jardines.
 
 

Y ya en el casco antiguo no podemos irnos de la ciudad sin probar la buena comida en:
-
Bar Antojo
-
La Duquesita

Decir que me sorprendió por Sevilla sería una subestimación. Todos los rincones tenían vida, ya sea por la gente, por sus colores y olores primaverales.
 

De hecho, lo único que lamento no haber tenido más días para estar.
 
 
 
With love,
Lovelydaysby

miércoles, 18 de marzo de 2015

DONDE IR Y CUANDO: EN PRIMAVERA

Los rayos de sol empiezan a calentar en los primeros días de primavera y empieza, poco a poco, las ganas de salir, explorar e irse de vacaciones. La primavera es una estación del año con mucho encanto, pero hay algunos lugares donde la primavera es incluso más bonita.
He hecho una selección de unos destinos ideales para escaparse en esta época del año donde la primavera luce mucho más:
 
MARZO
La Provenza, Francia. La primavera se lleva el aire frío y la lluvia de la Provenza
 y el tomillo y la lavanda desprenden su aroma y tiñen de violeta un paisaje que parece idílico. Los campos se tiñen de colores y admirarlos enamoran la vista. La Provenza tiene muchas caras desde sus llanuras multicolor hasta rutas de senderismo en la región de los Hautes-Alpes, visitando los antiquísimos acueductos romanos o tostándose al sol en la Côte d'Azur
.

 

 
 

ABRIL
La Costa del Algarve, Portugal. En primavera, la costa sur atlántica de Portugal se llena de almendros en flor que se extienden por el campo como una alfombra verde, rosa y blanca. Los paisajes que ofrece esta región de acantilados 
son en el lugar idóneo para hacer vacaciones activas, tanto rutas tranquilas de senderismo, escalada o navegar por la costa de faro en faro con la fresca brisa atlántica de acompañante. Y que decir de la ciudad del Faro
, la ciudad de las cigüeñas y reserva natural, una ciudad espectacular en esta época para pasear y acabar en un local tradicional escuchando fados melancólicos.
 

Corea del Sur. No solo Japón puede presumir de engalanarse anualmente con sus cerezos en flor: en Corea del Sur les encanta la primavera. En este país, la primavera se celebra con mmuchísimas fiestas con música, deporte y actividades comunes. El Yeuoido Park en la capital, Seúl, queda grabado en la memoria de los visitantes, ya que es uno de los lugares más populares de Seúl para disfrutar de la belleza de los cerezos en flor.
 
 

MAYO
Creta, Grecia. Mientras que las Lefká Óri de Creta
(que significa “montañas blancas”) están cubiertas de nieve hasta bien entrada la primavera, en otros lugares de la isla ya aparecen las flores silvestres y las orquídeas salvajes. Los mejores meses para sumergirse de lleno en los aires primaverales de la isla griega son abril y mayo. Aparte de despertar todos los sentidos, la sed cultural también se verá satisfecha. Al fin y al cabo, Creta se considera la cuna de Europa y cuenta con numerosos restos arqueológicos de culturas antiguas que datan de hasta 8000 años de antigüedad y esta época donde la calor todavía no es sofocante hace perfecto visitar la isla.
 


 
Oregón, Estados Unidos.  Oregón tiene muchas zonas interesantes que ofrecer: al oeste de la cordillera de las cascadas se llega al Parque Nacional y lago del Cráter, llamado así por el cráter del volcán Monte Mazama que ofrece una vista natural extraordinaria. Entre una parada y otra, un viaje nostálgico: Las antiguas ciudades de buscadores de oro de Oregón, como Baker City, escenifican la historia y el encanto de la legendaria era de la fiebre del oro. Y por supuesto las pintorescas Scenic Byways de Oregón donde se puede contemplar una vista magnífica de paisajes poblados de bosques que en esta época lucen sus mejores colores.
 
 


Todos ellos destinos imprescindibles para quien quiera hacer una escapada en Primavera.

With love,
Lovelydaysby













 

domingo, 8 de febrero de 2015

PARIS, MON AMOUR. UNE HISTOIRE D'AMOUR

Poetas, artistas, dramaturgos, escritores, periodistas, hombres de Estado... todos tienen escrito algo al respecto. Todos vinieron a París y cayeron enamorados.

Es difícil no enamorarse de París. Es un lugar mágico, y pude ver por qué tantas personas se reúnen aquí. París rebosa cultura, sofisticación y estilo. Y, al igual que millones de personas antes de mí, yo también me enamoré de la ciudad.

He estado dos veces en Paris, una para estudiar y otra por amor. El mejor recuerdo de la ciudad lo tengo de la segunda visita porque fue cuando la pude visitar con calma y con la mejor compañía: mi futuro marido. 

Era ya de noche cuando llegamos, y yo sólo había estado en París una vez antes, como para decir que me la conocía y sabría llegar a nuestro hotel en el bello barrio de Montmartre, pero si, me ubiqué bien y tardamos bien poco en llegar desde el aeropuerto hasta el hotel. 
 
Teníamos por delante 3 días para ver la ciudad con calma, ver los grandes monumentos, caminar, disfrutar de la mutua compañía y de las sorpresas. Pero 3 días no hacen justicia a esta ciudad.

Una de las primeras cosas que me llamaron la atención sobre París cuando la visité por segunda vez y pude contemplar todo mejor era lo amplia que es. París está llena de calles anchas, un montón de pequeñas plazas y grandes parques. En las ciudades europeas, especialmente las tan antiguas como París, rara vez encontrarás tal apertura. Por lo general sólo en las zonas de nueva construcción. Los viejos edificios fueron construidos generalmente muy juntos, y cualquier viaje a Londres, Barcelona, Roma o Praga ha veces te preguntarás cómo la gente se movía. Pero París es diferente. El espacio hace que tengas la sensación de menos estrés y de un ambiente más relajado. Se puede caminar, te puedes mover y puedes esquivar ese coche con tranquilidad.

Con el escaso tiempo aquí, decidimos visitar los sitios más emblemáticos. Caminamos hasta el Louvre y me maravillé de su tamaño, preguntándome si Dan Brown lo usaría de nuevo en sus libros. En mi primer viaje si que entré en el Louvre y me pasé casi un día caminando por sus galerías ( tenia tiempo ) pero en este viaje no entramos, merece más tiempo de lo que podía dar en este viaje. Fuimos al Arco del Triunfo y a dar un agradable paseo por los Campos Elíseos. Los Campos Elíseos siempre están llenos de gente, turistas y tiendas caras, sin embargo, es ideal pasearse.  

Los mejores momentos del viaje vinieron en mi segundo día. Pasamos horas paseando por las calles de París, enamorándonos de ella más y más. La ciudad es preciosa. Estúpidamente hermoso. Nada más se puede decir, y voy a dejar que cada foto hable por si sola. 

Me gustó el Barrio Latino. Esta zona histórica está llena de pequeñas y sinuosas calles que se convierten en ángulos extraños para abrir en pequeñas plazas repletas de cafés. A pesar de estar tan cerca de Notre Dame, había pocos turistas deambulando, llovía. 
 
Otro gran lugar fue el Jardín de Luxemburgo. Este enorme jardín detrás del Palacio de Luxemburgo. Sendas arboladas en zigzag que conecta los parques para hacer un picnic o una siesta. El parque está lleno de gente que se relaja y se queda aquí para hacer un picnic. Una cosa que me sorprendió sobre los jardines era la gran cantidad de sillas. De hecho, la mayoría de los parques de París tenían sillas. Las sillas que no están atadas  por abajo, porque nadie se las llevará. Simplemente están ahí.

 ¿Y cómo podría olvidar los dos mayores monumentos: la Torre Eiffel y Notre Dame.

La Torre Eiffel no era tan impresionante la primera vez que lo vi. Estaba lloviendo, y la torre parecía mezclarse en las nubes gris por encima. Sí, era fresco, pero no era impresionante. Entonces la vi por segunda vez. En un día azul claro, la torre sobresalía en el cielo, llegando por encima de los edificios circundantes. Caminando hacia ella,  viendo como se elevaba sobre el Sena a cada paso me enamoraba más,  era impresionante. Sin embargo, des de arriba, ¡qué vista! La Torre Eiffel es fascinante. Es el símbolo de la ciudad del amor y si, es la ciudad de nuestro amor.

Notre Dame estaba más limpia de lo que pensé que sería. Yo esperaba una estructura sombría dado que la arquitectura gótica suele dar una sensación aún más oscura y mística. Lamentablemente, parece que el edificio ha sido reconstruido varias veces en los últimos años. Creo que queda lejos de la historia y la premonición de sus orígenes. C'est la vie, ¿verdad? El interior pero,  el frente me recordó a los duomos en Italia. La verdadera belleza de Notre Dame es su parte trasera ovalada Esta parte es impresionante, y el arte gótico aquí es donde mejor se conserva. La desventaja de Notre Dame es el mar de turistas que se agolpan en este lugar cada día. Pero fue agradable.
 
El último día, nos lo dedicamos a pasear por las Galerías Lafayette, rebosa lujo en todos los sentidos. Y pasear tranquilamente por el barrio donde teníamos el hotel, Montmartre. Me enamore de todas sus calles, sus subidas, sus casas y sus artistas! Porque es eso, el barrio de los artistas.
 
Y llegó la última noche, de sorpresa, él se encapricho de ver la Torre Eiffel de noche. Y porque no, las luces siempre hacen ver los monumentos de forma diferente. Y si, la ví de forma diferente. Allí, fue donde se forjó una promesa de que un día él se me prometería. 
 
Sin duda, una promesa de amor en una ciudad que rebosa amor.

 



 

 
 



 





 

 
 
 
París es increíble. Me encantó todo y volvería otra vez tan pronto como me sea posible. Es todo lo que pensé que sería y más.
 
With love,
Lovelydaysby